
Tristes envejecidas hojas como gotas caen de mi cuerpo como árbol reposado erguido y poblado. El viento desarraiga mis tristes hojas para tenderlas en los arrabales de mis raíces. Nunca más ellas volverán a ser mías. Nunca volverán a ser mías las tristes hojas de mi cuerpo, apenas cubren mis raíces cuando la madurez otoñal las apura.
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